Ni inocentes ni culpables
Corazones que destroza el temporal
Carnes de cañón
No soy yo, ni tu, ni nadie
Son los dedos miserables que le dan
Cuerda a este reloj
Y no hay lágrimas que valgan para volver
A meternos en el coche
Donde aquella noche en pleno carnaval
Te empecé a desnudar.
(Amor se llama el juego, en el que un par de ciegos, juegan a hacerse daño.)
