Que duro ha sido tu corazón, que amargo el silencio de tu pasión, que triste la mentira de tu amor. Pero como ves yo tenía razón, he tenido que ser fuerte, reír, cuando en realidad quiero llorar. Las noches parecen una eternidad, los días un vasto silencio, aunque hablo, río y sueño, tu estas allí, en mi risa disimulada, en la inquietud de mis sueños, y en el llanto que brota de mi alma...