3 de mayo de 2011

Sí, a veces sentía placer cuando me daba cuenta que era su amante y que estaba engañando a su novia. Es decir, no me gustaba mi posición, pero qué bien se sentía ser la elegida.
¡Qué idiota me siento! Sólo fui eso, su amante. ¿Cómo no podía darme cuenta que yo NO era la elegida? Su puta novia lo era.