Siempre uno se mide en las palabras que dice para no herir a uno. Lo gracioso era que no solo me cuidaba, sino que trataba de decirle lo mas dulce y tierno que sabia mi corazon, trataba de decirlo lo mucho que la amaba y de lo loco que me tenia. Estaba enamorado y se lo decia como podia. Pero a ella esas palabras no le gustaban, nunca sabia como se lo iba a tomar. Un dia le gustaba y me hablaba otros, ni siquiera un hola recibia.