"El que no arriesga no gana" dijiste. "El que arriesga puede morir por amor" te dije y comprendiste que no iba ser yo. Pero les cuento señores que me asombra lo mucho que puede cambiar la mujer. Ahora ella es la que se esconde entre las sombras y yo estoy aqui loco por volverla a ver. Tendre que tomar el toro por las astas, en verdad no tengo tiempo que perder. Esta vida no me tira buenas cartas, pero en otra vida espero volverla a ver.